Cada vez son más estudios los que confirman que las ortesis y prótesis adaptadas y diseñadas correctamente pueden favorecer la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse y generar nuevas conexiones tras una lesión neurológica.
A pesar de que antes se entendían las prótesis como simples dispositivos de soporte, hoy son herramientas activas de rehabilitación gracias a la coordinación entre profesionales y a los avances tecnológicos en esta materia.
Una férula de mano, un tobillo ortésico o una prótesis bien ajustada pueden ayudar a reeducar el movimiento de una persona, más todavía después de un ictus o una lesión medular, donde el cerebro necesita estímulos repetidos para recuperar funciones motoras.
Ahora, el desarrollo de nuevos materiales, sensores y sistemas de ajuste permite fabricar ortesis más ligeras, cómodas y precisas. Pero, aún así, el mayor avance está en su personalización, ya que no hay dos pacientes iguales ni un mismo camino de rehabilitación.
Ahora, gracias a esta mirada y al trabajo de los profesionales de la ortopedia, el sector reafirma su compromiso con la autonomía y confianza de los pacientes y de quienes han visto su movilidad comprometida.

