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Cena anual.
Fecha: 21/12/2018
Hora:21:30
Lugar:La Lobera de Martín. Calle Coso 35, Zaragoza.

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Guía audiovisual para cuidadores no profesionales (Canal del Gobierno de Aragón. www.youtube.com)

 

Sobre nosotros
 
Algo de historia sobre nuestra profesión:

Nuestra profesión tiene su origen en la ancestral necesidad del hombre de corregir las deformidades, compensar o subsanar las deficiencias funcionales y aliviar el dolor de la mejor forma posible (más rápida, más segura), y esta necesidad nace con el hombre mismo.

Obviamente no contamos con testimonios escritos de la época prehistórica, pero sí nos han llegado restos fósiles de huesos fracturados y consolidados con un alineamiento bastante aceptable. Parece probable que en algún momento se utilizara alguna férula tosca, y nos consta que ya los primeros homínidos realizaron amputaciones de miembros y dedos y trepanaron el cráneo.

Del antiguo Egipto nos llega información en forma de cuerpos momificados y pinturas murales. Se han hallado de aquella época férulas de bambú, caña, madera o cortezas de árboles, almohadilladas con lienzo, y existen pruebas del uso de muletas en un grabado datado en el año 2.830 a.C. El conocido como papiro de Edwin Smith, hallado por el egiptólogo del que recibe el nombre, en 1.862, describía distintas afecciones y sus tratamientos, como por ejemplo la reducción de una mandíbula luxada, los signos de las lesiones espinales, y el tratamiento de una clavícula fracturada, entre otros.

Los griegos fueron los primeros de utilizar una concepción científica de la medicina y los primeros en describir sus progresos por escrito. El Corpus Hipocrático (Hipócrates, 460-370 a.C.) contiene estudios sobre ortopedia en varios de sus volúmenes, en los que describe muchas de sus dolencias y los correspondientes tratamientos (describe la luxación de hombro junto con varios métodos utilizados para su reducción; tenía secciones describiendo la reducción de las luxaciones de las articulaciones acromioclavicular, temporomandibular, rodilla, cadera y codo. Describe la corrección del pie zambo. En otra parte se refiere al problema de la infección de las fracturas abiertas que trataba con pez, pomadas y compresas de vino sin vendajes apretados. Debía evitarse el sondar una fractura abierta. Tenía un conocimiento exhaustivo de las fracturas. Conocía los principios de la tracción y contra-tracción. Desarrolló férulas especiales para las fracturas de tibia, similares a un fijador externo. También ideó el banco Hipocrático o "scamnum".)

Vigente ya el Imperio Romano no podemos olvidar a otro griego, Galeno (199-129 a.C.), cirujano de gladiadores conocido como el padre de la medicina deportiva.

Durante este periodo greco romano se produjeron los primeros intentos de diseñar prótesis artificiales. Los árabes, sin embargo, fueron los primeros en utilizar el yeso para tratar las fracturas, en el S.X.

Hacia el S.XII Europa comenzó gradualmente a resurgir de su etapa más oscura. Empezaron a fundarse universidades y hospitales, la disección humana se reanudó y los importantes textos griegos comenzaron a traducirse del árabe al latín. Sin embargo, hasta el siglo XVI, todos los avances se realizaron a la sombra de Hipócrates.

Los primeros años del siglo XX pueden considerarse como una época crucial de la Cirugía Ortopédica. El descubrimiento de los rayos X marca su comienzo y en este momento la cirugía ortopédica empieza a considerarse una auténtica especialidad con entidad propia.

Los interesados en ampliar esta información pueden hacerlo en el interesante artículo histórico al que accederán a través del enlace:

En España, tenemos constancia de la existencia de establecimientos dedicados a la ortopedia, tal y como hoy los conocemos, desde finales del S.XIX, si bien el ortopédico no siempre ha realizado las mismas actividades. Más artesano que ninguna otra cosa en sus inicios, pasó posteriormente a ser un técnico y finalmente a ostentar la condición, no de médico, pero sí de sanitario, realizando simultáneamente funciones de comerciante y de investigador.

En el entorno de los años sesenta el técnico ortopédico elaboraba artesanalmente muchísimos dispositivos ortopédicos. En esos años se trabajaba habitualmente con materiales como el aluminio, el acero, el cuero la piel y la madera. Los ortopédicos debían ser muy avezados en el manejo de sus herramientas y buenos artesanos, por eso eran contados los buenos especialistas.

Mediados los años sesenta se editaron las primeras guías profesionales y se regula la profesión por vez primera, regulación que definió la ortopedia, no como ciencia, sino como disciplina técnica e instrumental, de ahí que los parámetros para definir la ortopedia se establecieran en el propio nombre que dio el Estado: “técnico ortopédico”, y en la definición del mismo: “quien al frente de un establecimiento de ortopedia , o como colaborador del mismo, desarrolla una actividad profesional dirigida a interpretar y realizar las prescripciones del médico en el campo de la ortopedia, proyectando y dirigiendo la construcción de aparatos ortopédicos y prótesis por los operarios que la llevan a cabo y auxiliando al paciente para la mejor utilización de aquéllos”. Es decir, la función del ortopédico pasó a ser la de auxiliar del médico, técnico proyectista y director de la construcción de aparatos y adaptador de éstos al usuario para su correcta utilización.

La penúltima regulación legal data de los años 1995 y 1996, de la que se desprende que el técnico ortopeda puede estar o no al frente de un establecimiento fabril (fabricación a medida o en serie), y el propietario puede o no ser ortopeda, si bien el propietario de un establecimiento de ortopedia debe contar siempre con un titulado que será quien ejerza la profesión como tal, supervisándola y responsabilizándose de ella.

Finalmente, una normativa de 2002 reconoce capacitación como ortopédicos a los titulados oficialmente como tales, a quienes acreditaron tres años de experiencia con determinados requisitos y a quienes estén en posesión de una titulación universitaria de carácter sanitario o relacionada con la tecnología de fabricación de los productos complementada con una formación especializada de al menos doscientas horas, de donde resulta el carácter mixto (técnico/sanitario) de la función del ortopeda.



 
¿A qué nos dedicamos?

Al intentar dar una definición de lo que es en esencia la actividad de la ortopedia al margen de estas alteraciones en la actividad experimentadas a lo largo del tiempo, nos hallamos ante alguna dificultades, porque su consideración siempre ha venido dada por la conceptualización como disciplina de aplicación técnica y profesional (Definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua: “del latín orto –correcto, corrección- y del griego paideia –educación, enseñanza-“). Arte de corregir o evitar las deformidades del cuerpo humano por medio de ciertos aparatos o de ejercicios corporales. Desde esta idea podría definirse la ortopedia como el servicio sanitario que incluye todas las prestaciones relacionadas con los productos y servicios, de libre adquisición o bajo prescripción facultativa, de ortesis, prótesis y ayudas técnicas relacionadas con el aparato locomotor.



Ahora bien, ¿Qué significa adaptación, desde el punto de vista de la ortopedia? Tradicionalmente, se contempla la distinción entre productos ortopédicos fabricados en serie con o sin adaptación, según el producto requiera modificaciones específicas en función de la prescripción médica, de las necesidades de cualquier profesional sanitario implicado o de las características especiales del usuario. Sin embargo en la actualidad se asume que todos los productos ortopédicos en general requieren una labor de adaptación en función del criterio de atención singularizada al usuario que implicaría la explicación de uso y manejo del aparato, ayuda psicológica, tratamiento no traumático, fase probatoria de aplicación y uso, etc. En la medida en que la etimología de “ortopedia” está vinculada a un proceso educativo (paideia) en la corrección (orto) de una discapacidad, con lo que la “adaptación” que requiere es ampliable a un proceso informativo y de trato humano indispensable en cualquier prestación ortopédica.
 


Los tipos generales de aplicación de la ortopedia serían:
- La ortesis como aparato externo que mejora, palia o subsana un miembro o una deficiencia de un miembro del aparato locomotor (férulas, prótesis mamarias, corsés, bragueros, fajas, coderas, muñequeras, rodilleras, taloneras, tobilleras, plantillas ...).

- La prótesis, como aparato externo cuya aplicación viene a sustituir a un miembro o parte de un miembro del aparato locomotor.

- La ayuda técnica, como cualquier dispositivo físico de aplicación que posibilite o mejore la realización de actividades del aparato locomotor mermadas por deficiencias, discapacidad o minusvalía parcial o total (bastones, andadores, sillas de ruedas, elevadores, triciclos, vehículos eléctricos...)

También es posible la diferenciación de los productos de ortopedia en función de su fabricación “en serie”, “en serie con necesidad de adaptación” o “adaptado” y “a medida”, encontrándose los segundos incardinados como una especie de los primeros, en el sentido, ya expuesto, de que aunque el aparato sea fabricado en serie siempre exige alguna adecuación al usuario, siquiera psicológica.

Los productos de fabricación a medida, sin embargo, son los más vinculados al establecimiento de la ortopedia y tienen un componente de servicio y de comercialización mucho más acentuado que el de fabricación en serie. Al tratarse de productos realizados a medida por prescripción facultativa es obligado que el ortopeda mantenga una relación de cercanía y proximidad con el cliente. De esta forma la valoración del servicio sanitario profesional que se ofrece se muestra como factor clave de los establecimientos ortopédicos desde la fase de diseño y especialmente en el proceso de adaptación que adquiere aquí una importancia central, y en los servicios de postventa como el seguimiento del producto, de atención informativa al cliente y de apoyo psicológico.


 
La creación del Colegio Profesional de Ortopédicos de Aragón.

Vista la actividad a la que se dedican profesionalmente los ortopédicos, alcanzó un punto en que los profesionales llegaron a la conclusión de que su labor merecía ser debidamente controlada y ordenada en aras a un incremento de la calidad del servicio que prestaban, en beneficio de su propio prestigio como colectivo, de los usuarios destinatarios de los mismos, y de la propia sociedad.

La ortopedia es un servicio sanitario que garantiza el desarrollo y bienestar de los usuarios de los servicios y productos de ortesis, prótesis y ayudas técnicas. Los profesionales, agentes implicados, usuarios principales y administradores tomaron consciencia de que un sector tan importante para una capa tan sensible de población, -aquella afectada por la deficiencia, discapacidad o minusvalía del aparato locomotor- merecía ser protegido para que, como sector, se dedicara a garantizar la calidad de la prestación del servicio, tanto en cuanto a los profesionales dedicados a él como en cuanto a los establecimientos y productos de ortopedia y a la lucha continua por la actualización y mejora del catálogo de prestaciones y de los criterios de calidad de las mismas mediante el diálogo entre todos los interesados en el sector y entre éstos y la Administración Autonómica. El COLEGIO PROFESIONAL DE ORTOPÉDICOS DE ARAGÓN nació como canal a través del que impulsar y desarrollar todos estos fines.
 
Los fines del COLEGIO PROFESIONAL DE ORTOPÉDICOS DE ARAGÓN; nuestros fines.

En definitiva, tal y como resulta de nuestros estatutos, trabajamos para ordenar el ejercicio de la profesión, para garantizar la fiabilidad y la solvencia técnica y ética de nuestros profesionales, para que en el ejercicio de la profesión se respeten y garanticen los derechos de los usuarios de la ortopedia, velamos para que el ejercicio de la profesión sirva a los intereses de la sociedad y colaboramos, en la medida de nuestra capacidad y de nuestras competencias, en el funcionamiento, promoción y mejora de la salud pública.

 

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COLEGIO PROFESIONAL DE ORTOPEDICOS DE ARAGÓN
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